Mortales

Ya nadie recordaba que esos seres pandimensionales tendrían que irse algún día. Su vieja carcasa blanca acabaría por gastarse, por reclamar un descanso eterno. ¿Qué pasaría entonces con su alma pandimensional? Claro, regresaría a su mundo, a ese lugar donde hay múltiples dimensiones que se juntan y conjuntan.

Le dio un vuelco el corazón al ver su cuerpecito allí, tirado casi sin respirar. Después, ese mismo cuerpo sufrió un ataque, como de epilepsia, como de algo así. Supo que ya era la hora pero no pudo evitar llorar.

Los seres pandimensionales, los nuestros, también son mortales.