Nos besamos y ahora estoy avergonzada.
Recargada en el marco de la puerta, como contemplando un bello espectáculo, esa silueta nos vigilaba. La luz nos daba de lleno, éramos el centro de su atención.
Se acercó a nosotros y dijo, como en un susurro: "No es como si fuera algo grave". Se marchó pocos segundos después.
Pero yo sé que esa silueta siempre borrosa comenzó a llorar como si el mundo se le hubiera ido para siempre y no hubiera vuelta atrás.
Lo sé porque pude ver la silueta de un par de lágrimas caer por su rostro.
Kissu Oshitari~