Nos miramos en ese instante, los dos lo percibimos, lo sé.
Una extraña voz leía algún tonto verso. Tal vez leía a Neruda, a Sabines o a Benedetti, eso no lo puedo recordar, sólo pude notar que nos miramos.
Un sólo instante se convirtió en un momento eterno, un sólo momento, segundo o alguna unidad de tiempo, se volvió siglos para mi y desearía que milenios para ti.
- ¿Entendieron? -preguntó la profesora, porque, aunque yo ya no lo recordara, estábamos en clase, leyendo poesía romántica.
Moví la cabeza afirmativamente mientras me daba la vuelta y le preguntaba al compañero de atrás, en voz muy baja:
- ¿Qué poesía era?
Pero no escuché la respuesta, porque nuestras miradas se cruzaron otra vez...
y es que las clases de poesía son útiles.
Kissu Oshitari~