No es algo que me emocione en lo más mínimo. De hecho, me da dolor de cabeza, me estresa, me pone bajo presión. Creo que es el solo afán de molestar el que me impide disfrutar esas pláticas, es lo poco de dignidad que me queda lo que no me deja reírme y dejarme llevar.
Es por eso que, en esos momentos, prefiero ver otras cosas, pensar el fanatismo religioso del mundo y agarrarme con dos manos el corazón, así no proferiré palabras indebidad y mantendré la calma incluso contra mi voluntad.
Simplemente, esas cosas, no me hacen gracia.
Kissu Oshitari~