- Vamos... -dijo con una voz ronca, contaminada por el pasar de la noche, por los cigarros fumados y por el olor a sexo.
Se refería a un cambio de posición, de esos que se pagan extra.
Ella había decidido que no le daría gusto a menos que le ofreciera un buen billete. Y bien que lo hizo. Le dio un par de billetes de mil. Con eso, no podía rehusarse. O, más bien, sí podía pero se quedaría sin tan bella plata.
- Está bien -murmuró, nada caliente pero fingiendo bien.
Giró un poco el cuerpo, hizo unas cuantas maniobras poco forzadas, como muy practicadas, y quedó en cuatro patas, en esa famosa posición.
- Listo -musitó.
Y todo empezó de nuevo.
Kissu Oshitari~