Le jaló las plumas de la cola a la gallina. ¡A la gallina! ¡Las plumas de la cola! El pobre animal sólo gritó un poco, se alborotó, se safó dejando unas plumas por ahí y comenzó a correr como loca. Corrió como cuando el gallo se les va encima. Sólo que esta vez la pobre tuvo mucho miedo.
Se fue a esconder. Encontró un poco de caña, de la blanca, y se metió justo detrás, esperando el momento justo para ser libre. Espió por todos lados, sacó el pico una y otra vez. Su pequeña cresta de gallina no dejó nunca de temblar pues el miedo se apoderaba de ella.
De repente, volvió a correr. Esta vez, huyó hacia su casa. Y, cuando por fin llegó, se lamentó pues había perdido sus valiosas plumas.
Kissu Oshitari~