La inspiración

Se fue de golpe. Me dijo que nunca más regresaría pero no quise ni aceptarlo ni darme por vencida. Siempre me creí mejor que todos y quería demostrárselo con sudor o con lágrimas o con lo que fuera necesario.

Después de un tiempo, no me dirigió la palabra. Se quedó callada sin pensar que realmente la necesitaba pues sin ella no tenía nada y no podía trabajar. Desgraciadamente, sin trabajo no hay comida. Y comida era lo que menos abundaba donde vivía.

Un día, le llamé por teléfono. Pero, como era de esperarse, nadie contestó. La inspiración sólo no estaba en casa. Y le grité al cielo, le pedí perdón y ella regreso, vestida, como siempre, de verde.




Kissu Oshitari~