Vinieron como caídos del cielo. Una persona nos los dio como cortesía. ¡Y qué falta la que hacían! Ahora, podremos ir al cine. Porque por más que trabajemos, a veces el dinero nos hace falta y no tenemos la oportunidad de ir a espectáculos tan modernos y que exigen tanto dinero.
Pero estos boletos amarillos, impresos con tinta de mala calidad, han llegado a darnos oportunidades. Los voluntariados hacen maravillas, así como todas las asociaciones que quieren hacer el bien en el mundo.
Y gracias a los boletos, podremos ir a ver Harry Potter.
Kissu Oshitari~