Llega un momento es que tanta atención ahoga, asfixia. Creo que en esto también influye la edad. Cuando uno es pequeño, ruega las caricias, los besos, los abrazos, el amor y la atención de los mayores. Al crecer, uno desprecia todo lo que antes necesitó.
Pero, aunque uno crezca y esas cosas no desaparezcan, hay un momento en que ya pesa, cansa, aburre... todo eso desespera, me casa de mis casillas. Lo único que me queda es jurar en voz baja y pedir a Kami-sama que borre toda esa atención.
Kissu Oshitari~