Traté de pensar como si no fuera yo, como si fuera alguien diferente. Traté de dejar de ser la niña cursi a la que le gustan los peluches multicolores que llegan a ser ridículos. Traté de pensar en algo que a ella le gustara, algo que fuera especial para que se pusiera feliz, muy feliz.
Entonces vi algo muy a mi gusto... Y lo compré. ¡Demonios! No pude resistirlo. Creí que no le iba a gustar, sentí feo. Por eso, cuando se puso feliz y me dijo que ese regalo le había gustado, no pude evitar sonreír complacida, abrazarla y decirle: "de nada".
Y es que no hay placer más grande que ver a la persona que amas feliz. Y más cuando es por algo que has hecho bien.
Kissu Oshitari~