Entonces él sonrió para mi en una especie de silenciosa despedida. Sentí un nudo en la garganta, no lo volvería a ver... nunca. Nunca es mucho tiempo, la misma cantidad que para siempre. Pero importaba que ésa era la cuarta o quinta vez que sonreía para mi, para mí y para nadie más.
Levanté una mano apuntando el cielo que, a esas alturas de la tarde, era grisáceo. Él volteó hacia donde mi mano apuntaba.
- La luna -murmuró- ya está allí.
- Si, aunque no se vea mucho.
Me miró y supuse que trataba de encontrar el significado.
- Tú estarás en algún lugar, tal vez no te veré, tal vez sólo sentiré que estás allí, y estarás, aunque no te note. Eso es lo bueno, porque si desaparecieras, perderías las esperanzas, así algún día te podré ver. Aunque "nunca" sea mucho tiempo, más allá del "para siempre" te encontraré.
Mi mano aún seguía apuntando al cielo.
Él volvió a sonreír y, con una última mirada de compasión, se alejó.
Mi mano quedó allí, estática, hasta que caí de rodillas y comencé a llorar. Él no me gustaba, pero lo iba a extrañar.
- Adiós Rod... -susurré sin poder terminar apoyando ambas manos en el pasto, mirando mis lágrimas caer y pensar en confundirlas con la leve lluvia que comenzaba- Adiós.
Kissu Oshitari~