Lo odio. Si, lo hago aunque a veces yo misma lo dude.
- ¿Qué haces? -preguntó sentándose a mi lado mientras yo terminaba mi trabajo de alemán.
- Trabajo -dije mostrándole mi libreta.
- ¿Sobre que es?
Por tercera vez en el día, su ignorancia me sorprendió. Le había mostrado un trabajo en alemán con la bandera alemana.
- Eres un inútil -le dije levantándome con todas mis cosas,dándole la espalda y caminando.
Fue cuando sentí que alguien me abrazaba por detrás y colocaba su rostro en mi hombro,muy cerca de mi oido.
Lentamente volteé y pude distinguir su rostro.
- Es que no me quieres -susurró a mi oido con voz rota.
Y esa vez, sólo esa, no pude contradecirlo.